sábado, mayo 7

Un heterónimo que nadie llamó pretende usurpar a otro heterónimo

Llegas a beber de mi cerveza, a apropiarte
de mis palabras y ver con mis ojos
años de convenciones a través de los cristales
de la ideología, el cerebro amañado
y la risa expropiada a un álbum de familia.
Estos son los álamos que nunca fueron míos
y de pronto recuerdo regar.
Y esta, mi silla entre los muertos.

viernes, mayo 6

Déjà vu

Los ojos pesan como un par de sandías o dos esferas para jugar bolos. La saliva se espesa, el cerebro no puede ni caminar dos pasos por este cínico entramado de tinta virtual.

M 06 05 16

*

miércoles, mayo 4

Autopista y objetos perdidos

Etrusco, deja de contar las piedras que fueron
parte de tu casa: un vendaval de políticos
pasó por aquí para dar lugar a una autopista,
sin dejar pistas. Ahora hay más cielo,
puedes sustituir lo perdido por ese reflejo oscuro
de una parte de ti, piensa que podrás arrojar cuanto objeto
esté dispuesto a ser algo más de lo que ha sido
al resignificarse contra el parabrisas sorprendido de los autos.


lunes, abril 25

De Principio de incertidumbre

Es esta una apuesta por los islotes del Bien
perdidos en los océanos del Mal
por nuevos recursos de bondad
otros distintos a los depósitos fósiles
hoy casi agotados
por la más pequeña chispa de esperanza
cuando la maestra desesperación
está en vías de colonizar el espíritu y la mente
Es una entusiasta apuesta, a contracorriente
por el sueño
Digo bien, el sueño, arcaico
el que nació con nuestra especie
y no podrá apagarse más que con ella

Abdellatif Laâbi

(Versión mía)

domingo, abril 17

Cielo

La cortina cubre la ventana del estudio, deja pasar la luz del mediodía con un azul tan intenso y sombras que ondulan.

N 17 04 16

*

Moraleja zen

Contemplaba mi cereal con frutas
hasta que descubrí
–en la fría blancura de la leche light–
patas de insectos flotar
como frágiles ramitas.

jueves, abril 7

Palomilla

Solo quiero hacer de cuenta
que este oscuro pensamiento
que ha hecho nido
en mi cerebro
sin apenas percibirlo,
se haga tan pequeño
que termine atascado
en un cuajo luminoso,
agitando sin remedio
sus delicados pies.

martes, abril 5

Esperando en la parada del 39A

Una pick-up blanca se detiene a mis espaldas.
Sin pensarlo, volteo ingenuamente
hacia el copiloto que empuña, medio escondido,
un cuerno de chivo. O al menos eso creo que es
esa imponente arma negra y con mira, reluciente.
Los vidrios polarizados intentan ocultar
algunas personas inquietas en la cabina trasera.
Al sentir que una de ellas me regresa la mirada,
lento bajo los ojos como distraído hacia el piso
y sigo esperando la ruta que me lleve a casa.