martes, agosto 13

Mi querido doble


Mi doble
un viejo conocido
que frecuento con prudencia
Es un descarado
que actúa mi timidez
y sabe tomar ventaja
de mis distracciones
Es la sombra
que me sigue o me precede
simulando mi paso
Se inmiscuye hasta en mis sueños
y habla con fluidez
la lengua de mis demonios
A pesar de nuestra gran intimidad
me resulta extraño
No lo odio ni no lo amo
porque después de todo
es mi doble
la prueba por defecto
de mi existencia




Con él

pierdo el humor

que parece

alegrar a mis amigos
Castigar la estupidez
lo que se entiende por ella
y todos los días del diablo
no se dan
más que a un puñado de elegidos
Sin embargo
es allí donde reside mi orgullo
creo que mi candidatura
no ha sido usurpada
He descubierto esta propensión
demasiado tarde
y me aflige verla reducida
a su mínima expresión
debido a una sombra
fantasmal si se quiere
Ahora qué hacer?
como solía decir el camarada Lenin
 


Abdellatif Laâbi
(versión mía)

sábado, agosto 10

Lluvia

El viento fresco abate con fuerza
la ventana entreabierta,
donde una mancha gris de pintura
parece un rostro sobrepuesto al bonsái
que resiste en el patio, entre la yerbabuena
y las malvas que han estado
desde que mi memoria existe.
En este justo –o no justo
instante, los relámpagos buscan
quebrantar la oscuridad.


domingo, julio 14

La vida



La vida
Me basta con haber despertado
el sol en mi derecha
la luna en mi izquierda
y haber andado
desde el vientre de mi madre
hasta el atardecer de este siglo
La vida
Me basta con haber saboreado esta fruta
Presencié lo que dije
nada callé sobre el horror
hice lo que pude
tomé todo y di amor
La vida
Ni más ni menos que este milagro
sin testigos
Ah cuerpo magullado
alma magullada
Reconozcan un poco de felicidad
Reconózcanla
sólo aquí entre nosotros


Abdellatif Laâbi
(versión mía)

No basta una sola mano para escribir


No basta una sola mano para escribir
En los tiempos actuales
se necesitarían dos
y que la segunda comprendiera sin demora
los oficios de lo inefable:
bordar el nombre de la estrella
que ascenderá luego del próximo apocalipsis
reconocer de entre mil el hilo que no rompa
coser en la tela de las pasiones
pañales, capas y mortajas
esculpir el amanecer en una pila de inmundicia
No bastan dos manos para escribir
En los tiempos actuales
en que las miserias gruñen
harían falta tres o cuatro
para que la vida se digne visitar
este terrible desierto blanco


Abdellatif Laâbi
(versión mía)

Soy el hijo del siglo



Soy el hijo de este siglo lastimoso
el niño que creció
Las preguntas que me incendiaban la lengua
quemaron mis alas
Aprendí a caminar
luego desaprendí
Me fastidiaron los oasis
y los camellos ávidos de ruinas
Situado en el medio del camino
la cabeza vuelta hacia el oriente
espero la caravana de los locos



Abdellatif Laâbi
(versión mía)