Debe ser que
todo está bien,
el guayabo de
hojas translúcidas
y el otro
árbol con hojas en forma de corazón
del que
desconozco el nombre, pero sus flores, dicen,
son primero
amarillas y luego cambian a moradas,
caen y alguien
las levanta
para que no
queden entre las piedras
en el patio de
la oficina donde ahora paso el día
desde que el
sol despunta y entibia
hasta que no deja
rastro en el cielo gris.
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