martes, noviembre 4

Desdoblamiento

Hace un momento, un par de horas, un poste inclinaba su sombra hacia el café donde nos encontrábamos. Como si su intención fuera unir los pedazos de todo aquello que tocaba por encimita. En su torso, si es posible que tenga uno, pero démoslo por sentado, la maquinaria de un medidor cumplía su propósito: escuchar el ritmo, los acentos del paso sanguíneo de la luz invisible. Escuchar: cómo el poste erguido transporta energía a una velocidad que rebasa nuestros cálculos. El hecho es que alrededor de las 12 de la noche el poste se iba extendiendo hacia las estrellas ocultas por el esmog, pero su sombra, en un ángulo de 90 grados aproximadamente, parecía caer con toda su negación sobre la banqueta donde mi interlocutor terminaba su cigarro, como si otro cigarro gigante intentara apropiarse del fuego. Un titán de sombra escapado del poste gris para emboscarnos con un tema liviano.


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