lunes, julio 12

Encontré algo

El viento arrastraba un globo verde,

casi sin aire, sucio de tierra.

Se balanceaba: una ráfaga

le obligaba a avanzar, a retroceder

mientras yo lo seguía dos o tres pasos,

queriéndolo atrapar en la pantalla del celular.

Luego se quedó quieto, como haciendo una pausa

para divulgar su sombra en los adoquines

y que la experiencia quedara impresa,

que alguien la compartiera en Instagram.

Y le hice caso: después de todo,

volvió a huir en cuanto pudo.

 

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