Ni del día con luna llena, ni de la noche
iluminada hasta el arrebato cursi.
Sigo a mi propia sombra como el gato
a una madeja de hilo, a un alacrán.
En la nada se pierde la espera,
entre ola y ola de tráfico,
el ruido del tren que suele significar algo
para el que está a punto de ahogarse
y se aferra como un molusco
al vidrio de la pecera.
Intentaré dormir
ahuyentando mosquitos
que de todas maneras hallarán la forma
de picarme.
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