domingo, octubre 4

No espero nada

Ni del día con luna llena, ni de la noche
iluminada hasta el arrebato cursi.
Sigo a mi propia sombra como el gato
a una madeja de hilo, a un alacrán.
En la nada se pierde la espera,
entre ola y ola de tráfico, 
el ruido del tren que suele significar algo
para el que está a punto de ahogarse
y se aferra como un molusco

al vidrio de la pecera.
Intentaré dormir
ahuyentando mosquitos
que de todas maneras hallarán la forma

de picarme.


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