Un metal pesado en algunos días y la ligereza del cemento blanco en
otros, en espera de que la humedad venga y
se vaya para unir algo, remozar las pupilas
de quien escucha: gato que se pierde entre las ramas de la noche para
reaparecer por la mañana, con sueños y humor
intransigente. Partituras mal programadas. El otoño parece un lugar poco común si se
piensa que a menudo se le confunde con el
invierno en esta ciudad --el clima no es el mismo de hace una
década. Cierta afasia ligera deja que huyan
palabras.
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