domingo, enero 22
Vitrubio practica un rito de purificación
Arroja sus aparejos a
la máquina trituradora, los despoja de su voltaje, sus esquinas educadas en la
lengua roma de una puta de a 50 pesos en un baño público; tira todo: lo
recaudado en las pupilas de la ansiedad, la mierda de los días hipócritas –caídos
por su propio peso, las escaleras no usadas, las entrevistas con sus quistes, el
manual de usuario del puerco entre el lodo, las azoteas de fuego predecible. Es
un hazmerreír, un iluso portafolio acobardado por sus negocios ocultos.
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