Me recuesto en la cama pensando
en los poemas que leí esta noche.
Actos cotidianos, apenas gestos,
ademanes
provistos de emociones francas.
Un poema no tiene por qué
sobresalir.
Puede ser una leve onda en el agua
del fregadero, del excusado.
Puede acompañarte si te da miedo
avanzar por el pasillo a oscuras.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario