En una cabaña a metros de la playa
un cangrejo se acerca con su tic tic tic,
se acerca y roe la madera de mi cama.
Me inquieta, no logro conciliar el sueño,
me parece fácil arrojarlo con el pie
hacia la puerta y… dos o tres patitas
se le desprenden. Yo no quería esto.
Me sucede a veces cuando deseo algo,
lo persigo, lo acaricio con mis pinzas.
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