Maldito dolor de estómago,
no me abandona a mi suerte.
Tiene que aparecer
en el momento que decido cerrar los ojos,
luego de ver series de superhéroes y de místicos
que ponen los ojos en blanco
para hacer visible su magia.
La bebida de naranja agria no surte efecto,
quizá debido al resplandor
de la luna llena sobre las hierbas mojadas.
Vaya dolor que ni se apropia del todo ni se retira
como el que ha fracasado intento tras intento
en medio de este trajín de ciudad en bancarrota.
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