El país se
aleja ahora
con sus
gaviotas huérfanas
y su puerta
pesada
Hay
a manera de
alba
una sombra
y su sarcasmo
El hombre
sin cabeza
corre por
el laberinto
con lo que le
sobrevive de corazón
En su mano
sostiene
una inútil
llave
manchada
por la
guerra y sus falsedades
El ojo
exiliado de
su luz
se derrama
sobre la arena
Abdellatif Laâbi
(versión mía)
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