viernes, mayo 22

Autobús

Una especie de volante tal vez un carrete
aupado a unos cables eléctricos
me lleva a la sensación
de que alguien, en un autobús imaginario
conduce al cielo, ya no por escaleras
ni luchas con un ángel pendenciero,
sino que, ya domado lo divino,
nos aligera el paso haciendo de cuenta
que nos traslada al mediodía
de un destino no solo con balcones, raíces y 
un futuro holgazán.
De todas maneras, uno avanza
a paso rápido por la banqueta y deja atrás
al ángel con las monedas en la mano, los recortes de cielo
y las nubes fantásticas.


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