Hay días lentos como globo
aerostático
sin grandes corrientes de aire.
Días alargados como chicle de menta
a punto de romperse.
Días en que es preferible dormir
sin grandes corrientes de aire.
Días alargados como chicle de menta
a punto de romperse.
Días en que es preferible dormir
sobre un mar lechoso hasta tarde,
acunados por la
marea.
Días en que no estamos hechos
para levantar ninguna bandera,
ni la del atardecer, ni en defensa propia,
días en que bajamos la guardia
porque ya no queda nada,
días que nos envuelven como gas
en espera de la chispa.
Días en que no estamos hechos
para levantar ninguna bandera,
ni la del atardecer, ni en defensa propia,
días en que bajamos la guardia
porque ya no queda nada,
días que nos envuelven como gas
en espera de la chispa.
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