Los volubles cables de la luz, un poste inclinado
como niño cabizbajo que regresa del partido,
como niño cabizbajo que regresa del partido,
un bache que abarca la banqueta casi de lado a lado
y siempre hace a los transeúntes rodearlo de puntitas
por la orilla quebrada, pero cuando llueve y el agua
tiembla y refleja, hay quien cae en él con su pie
narcisista, doblegado el oportunismo de la prisa.
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