A Álvaro Luquín
Llagas,
maquinaciones de insecto, largas travesías: albatros oprimido. Deambulaban su
hipnosis los marinos –tardes en las fauces, hilera de despojos en el cielo o
charco, reflejo de palabras y corales, desilusión del vagabundo parco. Su
proceder sin labios echa en falta la guía del arcoíris encorvado sobre panales.
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