Salpicas la costa de tus esperanzas
con mínimos detallescopiados a un amanecer anónimo.
Madrugas la testa de ciertas alcancías imberbes,
profesionales del bien decir y la austeridad.
Díscolo,
será que sospechas de un cambio
de ruta o de sexo
en los objetos cercanos. Transluces
atardeceres, enseres
boicoteas las lunas de una herida
sanada hace tiempo
con tiempo. Y después de todo vuelcas
las runas en desuso, el abecedario intestinal
en un panfleto a favor de tus parabienes.
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