viernes, marzo 30

Recreo

Me golpeó una densa oscuridad en el patio
sin razón alguna, deambulaba mirando
jugar a otros futbol, espirol, básquet, y ahí
me golpeó su ráfaga inesperada, avancé
hasta abrazarme a un poste al sonar el timbre,
sin gritería de niños ni balones atónitos ni la trayectoria
invisible de los espirols. Nadie se dio cuenta.
A los siete minutos aparecí en el salón y nadie
dijo palabra, lo platiqué al maestro de tercero,
a mis padres a la hora de la comida, a mis hermanos,
mis primos y mis tíos. No hubo respuesta,
nadie cree en lo que no ve.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario