viernes, agosto 4

Una princesa improvisada con olor a chicle de menta pierde sus llaves

A Michelle

Ya no camino por la línea amarilla, se borra de a ratos,
no hay salida que salve ni paredes donde reventar la cabeza
de salva. Tengo estrellas de papel plateado pegadas a los dientes.
La esquina perforada, el whisky, el olor del dinero, un pez boquiabierto
muerde el sol. Ultimada-mente perder es un concepto inofensivo:
tocar madera con uñas largas como tenedores. Estoy ataviada de dulces,
de unicornios lila y vías de trolebús contagiado de peste bubónica
o histriónica –sigue a través de remolinos color verde y hasta parece
un tren descarrilado dando coletazos a los autos con ojos amarillos.
Los que rondan mi nuevo escritorio dan suaves pasos de cerámica
y yo escribo jingles desde que abandoné las trenzas con que unía
ideas y objetos como una mariposa a una llanta con clavo,
un estornudo a la sonrisa de un cocodrilo, y pasé de mi etapa
rosa a una con amigos que solo intentan mirarse su propia lengua,
como aquel que habla por teléfono usando su zapato y que casi
ahoga a otro de mano transparente al arrebatarle su salvavidas
para clavarse medio cuerpo en el agua de la alberca y pronunciar
la palabra cosa, COSA, COSA, COSA. Siempre he creído
en los extraterrestres, ¿no lo somos cada que flotamos
en el aire como si fuera agua? Con la salvedad de que si atisbáramos
mariposas plateadas con los pies un par de centímetros sobre el nivel
del suelo –extraterrestres–, colgaríamos del polvo
a contraluz e ignoramos cuándo pueda hacer una mala jugada
como ahogarnos con el cordón del teléfono público,
y no es que perdamos en la desesperación escamas inservibles
y no nademos más en momentos cruciales como este en que vierto
pensamientos al aire, en el filo del agua. Ahora llega mi etapa lila,
mis amigos se han convertido a la secta de las medusas y no sé
si en ese estado respondan preguntas con sílabas eléctricas
o pequeños cortos circuitos que se puedan confundir
con los que propinan en centros de rehabilitación cerebral y para qué
le buscamos si yo estoy en mis cabales entrando y saliendo
por los agujeros de gusano en mi hombro, ¿habrán pasado por aquí
un par de ciempiés? Menos mal que saldré de viaje y estos hoyitos siderales
se me olvidarán si no se cuelan moscas y si no las persigue con pésimos
modales el sapo ilustrado, estoy absorta pero no sé o no quiero saber
qué eso significa, si es que tuviera que definirlo, pero nada a fuerzas,
así que oigo bonito la palabra ilustrar, mi etapa lila me hace cosquillas,
es veneno que escarbó mi piel y me dio fiebre y me cambió una bujía,
si hasta veo a través de ojos de vidrio soplado
y entonces caí por un agujero atrapada por la lengua de un sapo radiactivo
y anduve por la calle conociendo gente morada y persiguiéndome a mí misma
en el pasado, ¿o no les ha ocurrido nunca a ustedes?



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