jueves, agosto 10

Arcoíris

Hace un momento, o más, el cielo pesaba
con su color azul-negro, parecía que iba a caer
sobre nuestras cabezas o nuestros ojos, ya que
lo estábamos mirando. Después, la llovizna
y un arcoíris como no veía hace años, aquella vez
con tanta claridad y una mujer y un niño a mi lado,
que creí que la vida seguiría un curso previsto,
aligerado, o lo creí superficialmente porque
abrazaba a esa mujer como si fuera el último día,
como en efecto fue, casi, digamos. El símbolo de
la alianza fue el de mi destrucción. Ahora viene
de nuevo a encorvarse detrás de los cables de la luz,
a mostrar sus enredados colores y su ensalivada
promesa de tesoros. Un símbolo abyecto, voluble,
una carga para la mente, que ni empieza ni termina
en esta tarde difusa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario