domingo, agosto 7

Punta Monterrey


“El mar está inmerso en la contemplación de las estrellas”
podría ser una buena frase para comenzar
un poema usando este smartphone
que para escribirlo completa las palabras.
Lo cierto es que era yo quien contemplaba las estrellas
frente al mar, hasta que la niebla borroneó algunas que,
intermitentes, todavía querían seguir brillando.
Pero también es mentira: soy yo quien quería que brillaran,
como tantas cosas del pasado que ya no existen
sino enfermas. Y el mar solo se asemeja a mí
porque padece tinnitus, ese zumbido ronco
del que no puede nunca librarse
en su ir y venir tan lejos de las estrellas.


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