lunes, febrero 22

Al paso


Los volubles cables de la luz, un poste inclinado
como niño cabizbajo que regresa del partido,
un bache que abarca la banqueta casi de lado a lado
y siempre hace a los transeúntes rodearlo de puntitas
por la orilla quebrada, pero cuando llueve y el agua
tiembla y refleja, hay quien cae en él con su pie
narcisista, doblegado el oportunismo de la prisa.


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