domingo, septiembre 6

Un altero de cosas vienen y se van



Mi abuelita María me dice,
sentada en el pradito de su patio,
entre las flores de azahar
y hojas secas
dispersas en la tierra,
que si ella escribiera juntaría
un altero así de papeles
con todo lo vivido.
Acto seguido, le corta la garganta
a la gallina que sostiene su mano
y la sumerge con fuerza
en el agua caliente
de un balde blanco.

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