sábado, septiembre 12

Clínica 86


Entre más enfermos, apagados alaridos,
sonoros escupitajos, la bolsa negra
de forma humana recorre el pasillo
sobre las chirriantes ruedas de una camilla.
Mi abuelo la ve irse y saca de su cartera una foto
de mi primo el marine cuando solía sonreír
y solo armaba bombas antes de ir a la guerra,
y mucho, mucho antes de que el cáncer
lo acribillara, en una de esas bromas
que el universo nos haría
si tuviera vela en el entierro.
Luego la vuelve a guardar sin arrugarla,
con un gesto que ahonda en el orgullo:
quizá en mi primo, el sobreviviente, cristalizó
sus años en la pisca de Estados Unidos y su lucha en México
por una parcela
que después malbarató.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario