domingo, septiembre 6

A con el tío abuelo

Pequeños como éramos, Rafa mi hermano y yo
salíamos de casa de la abuelita María a la del tío Neo
en un burro que andaba lento por el empedrado.
Ese fue nuestro camino algunas veces, al huerto
donde los aguacates, los naranjos, los mandarinos
se alzaban como edificios de una ciudad imaginaria
que nos hubiera estado esperando desde siempre.

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