sábado, mayo 2

Mi amigo policía

A los diez años de graduarse el abogado
ya era comandante de la Fuerza Única.
Sus brazos aún conservan esquirlas de granada.
Lo reconocieron con una medalla de oro
que su esposa vendió después del divorcio.
No sé por qué escribo ahora mismo sobre ti, Charly,
si sé que toda información tuya es confidencial
y nunca será pública en estos tiempos aciagos
en que la ciudad arde.

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