viernes, enero 9

Parapente

Este es un ejercicio de escritura producto del desvelo,
para no arrojar, aunque no la haya, la pluma.
Pero tampoco una pluma es una pluma,
no conoció a ningún ave y de todas maneras
se relaciona con el vuelo.
De este modo escribo como si planeara
por la página en parapente, como si me deslizara en el papel
evadiendo águilas, pulsando las corrientes del viento,
orientándome desde cierta altura
con objeto de aterrizar en un terreno plano, o al menos
no caer entre signos de puntuación desesperados.
Este poema no corre riesgos innecesarios, ha de ser por su escritura
hilada al compás de una respiración que impide los nervios,
hay que estar tranquilo en las alturas, uno no sabe lo que escribe
hasta que ha perdido el vuelo
y mira en la cámara lo grabado.
El secreto no está en tener coleccionadas horas entre las nubes,
sino en dominar el despegue
y las complicaciones del aterrizaje.


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