jueves, junio 19

Foto-relámpagos


Plagio observa las estrellas acostado sobre una manta
durante un campamento cerca de Guachimontones,
intenta atrapar en las pupilas uno de esos meteoritos
que dicen lluvia. A su lado, a mil quinientos
kilómetros de distancia,
yace una asesina: así le ha dado por llamar
a esta rubia que le tatúa en el brazo
la efigie de sí misma agitando el pañuelo
a un tetrarca bárbaro solidario con el Gran Khan.
Plagio interrumpe o intenta interrumpir
el monólogo que de pronto
se oye a unos cuantos centímetros, tanto así
que su aliento le roza el cuello como una cuchilla:
pero no le toca. El cielo se ilumina desde lejos
por relámpagos que no alcanzan a rayarlo, cubierto
de nubes hepáticas,
ella dice NO: Alguien, entre las casas de campaña,
toma fotos. Plagio recuerda ese chiste
de españoles o argentinos, ya no sabe, que sonríen ante un cielo
infartado. Y no duda, esta rubia
que ha asesinado días, cuartos de día, horas gratuitas
y otras muy costosas, piensa que no se equivoca
mientras habla una lengua extranjera, la de las hormigas,
como si la comprendiera de veras.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario