domingo, junio 15

Charla de café


La rubia asesina de espejos ha de estar arremangándose
la falda antes de beber un pulque de mango con su antigua presa:
acicala el aire, ronronea dos o tres palabras perfumadas.
Olfatea la leche y se acerca sigilosa a su objetivo: así me pasó a mí,
Vitrubio, durante meses de incontables mojigaterías.

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