jueves, marzo 20

Control de daños



Es tu manera de agenciarte la luz de un día dejado de lado
en un remoto final
de lo que nunca comenzó,
y es improbable que desistas una vez más
a este escamoteo a los lóbulos de tu teología privada:
órgano panfletario, apéndice. Encógete de hombros,
poco importa a la perorata de insectos que se lavan las manos
sobre tus neuronas
y dejan sus huevos ideológicos entre uno que otro recuerdo
antes del desayuno. No lo tomes así, estaba escrito
en algún lugar que he olvidado:
y si no, ahora lo está, profecía en reversa.
Cómo has crecido, Vitrubio, en estos tiempos menguantes.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario