domingo, octubre 27

Motörhead

A Ángel Ortuño
Para agotar la paciencia de las mantis.
Para morirse unos segundos.
Para salmodiar.
Para que el tirano se embelese con el arrobo de su pueblo.
Para abarrotar de órganos enemigos la heladera.
Para guiarnos por sendas impredecibles.
Para movilizar una recua de zombies.
Para maldecirnos.
Para destruir la propia sombra.
Para ultimar los detalles de un asalto.
Para afeitarle el sexo a una chica.
Para vomitar escarabajos.
Para salvaguardar la virginidad de la Mont Blanc.
Para quitarles las alas a las moscas.
Para afilar las uñas o pasear al cancerbero.
Para arrodillarse ante un clavo.
Para hablar con los sapos.
Para envenenar a un buitre traidor y hacerlo pasar como suicidio.
Para recordar los tiempos vacíos.
Para moler a golpes al tirano.
Para quebrarle las patas a la divina garza.
Para convertir a un mártir.
Para amortizar la resaca.
Para saltar de un precipicio aunque no lo haya.
Para beber un expreso.
Para estrangular sucias ratas sin remordimiento.
Para que asesinos en serie se relaman los labios.
Para envolver el corazón drenado de una rata.
Para moler de nuevo a golpes al tirano.
Para arrancarle los bigotes a un gato.
Para hacer llover oro.
Para disipar en un instante la burlona risa del tirano.
Para volver a molerlo a golpes.
Para despotricar con resultados imprevisibles.


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