sábado, octubre 26

Lo que es elemental



En ese ronroneo al girar la perilla con ínfulas de carnicero se te conoce o desconoce, se descosen tus intrigas labradas en tierra yerma, bajo el tufo de incontables espantapájaros hechos nudo por ver quién primero te rescata del miedo. Finalmente, aunque los finales sólo existan en thrillers escandalosos y en remakes de cuentos de hadas, por hoy un final te acecha arrobado entre sábanas blancas cual cadáver todavía envuelto en vendas, una herida que no alcanzó a cerrar la boca. Cierto, estos almidones te desconciertan, te hacen dudar de tu propia sombra alargada hasta donde no valen la pena las palabras ni tampoco los silencios forzados, siquiera el aliento de la duda. He ahí tus posibilidades, te has dejado controlar por los elementos, eres uno de ellos eclosionado en laboratorio. Sea, Cadmio, Etrusco, esta doble o triple o diezmada realidad cuando menos un pretexto para mantenerte ocupado.

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