jueves, octubre 24

Extraño


Día a día, rencores rancios
escondidos bajo el sillón del terapeuta.
Se dejan ir en cada viaje iluminado
por una idea que irá deteriorándose
si pensamos demasiado en ello.
Qué vergüenza las telarañas acumuladas en el patio
–pero no para la araña.
El lodo chorreado de las ventanas, el farol
que hace tiempo no arde
atrayendo a los mosquitos
a su resuelta destrucción.
Y mirarse de vez en vez y no dar con el propio rostro
más que en el reflejo dubitativo de la tarde.

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