jueves, agosto 29

Marca


Cayó un vaso tequilero, de grueso fondo,
al piso. Estaba entre una pila de trastes
y yo mismo lo tiré al sacar alguno.
Pude observar su trayectoria
y cómo, sorpresivamente, en cámara lenta,
uno de sus pedazos rebotó y su filo se fue acercando
a mi ojo derecho, para ir a estrellarse contra mi lente de plástico.
No tuve tiempo de evadirlo, tanta es la fascinación
ante el arma cuando va acortando distancia
hacia su objetivo.
Ahora miro, cada día, la marca en mi lente
que se suma al paisaje y lo rasga
cuando quiero enfocar los detalles.

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