sábado, junio 29

Distancia



Es todo, digan tal vez las runas
en un excéntrico desdecirse. Azorado,
contemplo un atardecer de hielo, azul
como un cielo en reserva para los entendidos,
bastante desdeñable. Figúrate, en la espina dorsal
de esta calle tranquila de árboles muertos
anidan los buenos vecinos,
los que te dan palmaditas al paso,
invitan a posadas en el barrio y besan sotanas
con especial énfasis en la mugre
que roza el suelo. Sueldas un amanecer a otro,
un circuito menor de enseres, cosas por hacer
arribismos por completar en tu agenda perdida
por un taxi desorientado. Tus molares
agradecen no ser olvidados, sumergidos en las encías
como una idea mal acostumbrada a pasar inadvertida.
En el fondo del fondo del fondo, nada hay,
ni siquiera en la superficie, o solo bacterias
con problemas de autoestima
que terminarán por transformar los recuerdos
de un sur erosionado.

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