sábado, junio 1

Como un aullido articulado...



Como un aullido articulado por la yema de los dedos,
un aullido sordo
tambaleándose junto a la sombra.
Una sombra como un precipicio: al comienzo sólo fue
una teoría
en lo más cercano de la nariz
que se miente
lo que oye
o se hace la que no sabe nada del entierro a deshoras,
apenas un desquite de insectos
embarrados en la piel.
Habrá que estar enterado de esas cosas
que sobrevienen sin avisar,
como una sombra.

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