domingo, junio 2

Bucólica



Con esta bestia dentro como esquirlas
de un hambre mal dada, un hambre
derrochada en mandos de dedos índices,
a estas alturas de la flor dañina espejeo
los albores de una transformación inmediata
de los antiguos terrores
en la boca del bosque. Salicio,
entre estas hierbas hierven herbívoros que asesinarían
por un plato de leche, una pizca de aceitunas,
y tú todavía despiertas en tu celda de animosidades
ecléctico y bipolar, te enderezas
al borde de un abismo frente a la luz contagiada
de la luna hepática, bajas la mirada hasta que la atracción
de la tierra donde pastas se abre
a tus ilusiones, tus pancartas por una noche más grácil,
desenfadada, hincada frente al espejo:
no estás dispuesto a negarte, a ser el doble de ti
con los pies en la hojarasca de las ideologías,
despiértame cuando haya pasado el peligro.

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