miércoles, mayo 22

Entre paredes vacías



Como no puedo más contra ti, te nombro
dictador de esta verdad a secas,
de esta ciudad sacudida como el polvo
de las habitaciones abandonadas.
Repliego mis cobijas y estás allí,
esperando una confesión al filo
del hartazgo, prometes una rutina
que se libera poco a poco
en la antesala de la nada. Te necesito
para no salir de este derrumbe
en mi mente dividida.

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