martes, abril 23

Tae kwon do

En los ochenta aprendí artes marciales
igual a miles de niños que vieron Karate Kid.
Mi maestro Sol Kim era un coreano
al que le pasaban por encima
automóviles y partía en dos una pila
de ladrillos o una tabla.
Años más tarde supe lo poco que le sirvió
cuando un par de sicarios
lo tomaron desprevenido en su gimnasio.
En las calles de la ciudad
todo cambia sin remedio:
han talado muchísimos árboles
y cada vez construyen más edificios
que obstruyen la luz del sol.

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