jueves, abril 11

Se lo ha dicho tantas veces



Vitrubio encuentra en Sísifo la perfecta calca
de un oligarca. Oligarca, sí. Esa palabra ha querido recalcar.
Oligarca. Pareciera que le causa cierto placer efímero
dibujar la palabra en los labios cerrados como ostras,
como quien no quiere la cosa, y tose.
Te he dicho que eso que cuelga del techo no son billetes
de lotería, ni saliva gastada en tantos discursos por políticos
rabiosos. No. He dicho no, y. No. Todo y después
de engendrar pasos sin rumbo por entre las vías
también sin rumbo. Al menos no conocido por ti,
al menos no hechas para que tú encuentres tu rumbo, Sísifo.
A lo largo y ancho de los rieles corren ratas
con dubitaciones kierkegaardianas. OK, eso fue la otra noche
cuando dormir era un sueño, ¿sabes?,
desenfunda Vitrubio, y añade
dos o tres aspiradas de humo blanco a su Viceroy
como si hubiera encontrado
una idea para pontificar.




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