martes, abril 16

Caminando en la oscuridad



La noche empieza a ronronear, a hacerse la difícil
bajo una luna
de sórdidos quilates, presagio
de abuelita educada en las artes de salvaguardar el pudor
de su Blancanieves tirada en la mesa, desnuda
con una manzana en el hocico.
A mil cien pies de altura las azoteas se ven tan bobamente
dispuestas, igual
estoy aterrado como un cocodrilo de zoológico
ante un niño. Heme aquí, contrario a la oscuridad
como una envoltura plateada de Beldent sin azúcar
con sabor a manzana.

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