lunes, abril 15

Al margen de la escena


Duermes en la esfera nerviosa
de una chica alquimista, de esas que abarcan
la cama con sus fetiches y sus ideas más encumbradas,
una almohada situada entre las piernas.
Algo ha de causar la chispa, el escozor
que aviva las córneas, la militancia
de segundos que transcurren sin más intención
que ellos mismos. Me pregunto si no estás
inflando la teoría con fórmulas de paso.
Es como abrir un tinto haciendo plop:
el ruido algo parece significar,
pero nada escenifica.

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