sábado, marzo 30

Al paso del huracán




Para O.

Aquí aprendí a jugar con Darth Vader,
la Princesa Leia
y usaba un casco de constructor
como nave espacial.
Movía las piezas del ajedrez
contra mí mismo,
fantaseaba con autos
que jamás podría conducir
sin matar a sus dueños.
Pero en la pared de esta casa,
en su verdad íntima,
la última en pie
como una piedra de Stonehenge
o una bandera descuartizada,
tu nombre.


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