miércoles, febrero 8

Alguna vez nada de esto fue verdad

Constantinopla es una ciudad conquistada en los labios, entre brazos rotos. Pero tú, ciudadano venido del rencor, huelgas la noche gris, aturdes como una carta de tarot la orientación de las teclas que galopan bajo tus narices. Mereces caer al bote de las hojas muertas, la carpeta de Spam, los álamos sin fruto para sanar el aire. Estás armado con la voz de los cedros, desquitas las horas podridas.

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