jueves, enero 26

Obsesivo día en espiral

Malgastamos el carbón de la saliva en entretener horas gordas y cordiales. Hombres y mujeres de hojalata se embadurnan de grasa las articulaciones, sus lentes microscópicos les abren a una realidad que ritma con la agenda. Escribanos, sacan punta a un pensamiento amarillo como el sedimento de una cloaca, cloquean. De noche se respira un aroma a cloro que entra a la sangre como el agua por los pulmones de un ahogado. Y tú, obsesivo día en espiral, vuelves a colocar los botones al chaleco de los fracasos.

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