jueves, enero 12

La oficina es un caballo blanco como el día



¿Estamos solos en medio del blanco desierto? Paredes, escritorios,
clips, camisas de fuerza, así
un vómito mono-tono.
La oficina
cabalga a trote como un teclado, un caballo blanco de redoblado paso interminable. ¿Estamos
ensillados en el día que come piedras
y pienso?

Hasta el aire está acondicionado.

Si dejas de creer, una abeja extravía el soporífero sabor de su celda…

¿Importa morir como un bicho aplastado por un cuaderno a rayas? ¿Y si la blancura llama con esa intensidad que sólo conocemos los coleópteros?

No, no. El suicidio no es para pronoicos atareados en la astrología,
rogando por que la muerte pase a segundo plano, a última instancia, en las penúltimas páginas
del balance,
la estrategia.

El plano que sigo ahora es el que me deslumbra.

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