sábado, septiembre 13

Liga


Una liga me contrae la garganta, no alcanzo a verla,
la cierra como a una bolsa de plástico.
De a poco deja pasar estas palabras-pensamientos,
es un círculo
del que no llego a ser eje: excéntrico despojo de letrinas,
comida muerta, paraíso de larvas.
Afuera, en los jardines que el tiempo no oprime con el puño,
mueren árboles de zinc partidos por el rayo: ¿es el dios,
el que conocemos como dios en cada átomo,
una luz que aparece cuando nadie espera
un Sísifo que nos levanta de la tronera para dejarnos caer después
por la cuesta de la noche?
Mi garganta es un nudo que no logro romper, lo separo con las manos,
no hay conquista detrás y sólo me detiene 
el reflejo de la asfixia: vacío más vacío: un cuerpo

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