jueves, noviembre 30

Nota



Estas mañanas gélidas te transportan automáticamente al Oxxo más cercano en busca del olor a café, sobre todo si vagas por aquello de las 6 am por las calles todavía oscuras de la ciudad. Pero no tomo café y lo digo con amargura. Padecer de los nervios no trae consigo sino decepciones. Me conformo con un leve té de manzanilla o limón solventado en el expendio del Proulex. El día empieza a saber a esas hierbas que, en realidad, no me desagradan. El aroma del café en una taza vecina a veces basta para amortiguar los círculos infernales a los que el día se complace en bajar. Nada mal.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario