jueves, agosto 31

De un sabio samurai



Evita a regañadientes el sable
del honor que paulatinamente toma
lo suyo en el pecho ajeno, alevoso.
No es de risa forjar un trecho de alma
con turbio lodo, ni que corte pétalos
esta juventud de ensueño,
rodeada
de muerte
en floración. El amor y la misericordia
van de la mano de la sangre. Nosotros
únicamente sabemos
lo que nos conviene a esta edad.

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