jueves, agosto 31

Brindis por dos ciudades


No es por dudar, bien lo sabe cada átomo de este valle que asume el rencor en sus belfos como una gripe de mosca. Y no, no es por fantasear que se lo digo. A trasnoche se aglutinan soberbios disfraces llameantes, altavoces, diuréticos para los enredados en pasos largos y ajenos. Será bueno ponerse a descansar la brizna de piojos que traspasa la médula de los huesos mal paridos. Brindemos: gangrena, atajos, megalómanos que toman la pistola a fin de parecer valientes sin nunca jalar del gatillo sino cuando se propicie la ventaja. A eso hemos llegado.

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